Hoy mientras viajaba hacia el trabajo pensaba en lo complicadas que podemos resultar y lo mucho que nos gusta ser "drama queen". Ok a veces pienso que soy sólo yo.
Pero mi vida se vio marcada por "Candy Candy", esta chica blonda que lloraba por el príncipe de la colina, que cuando encontró el amor en Terry su ex pareja tuvo un accidente en el teatro y quedo inválida y el por ser caballero se tuvo que casar con ella, ¡o sea! más drama por favor.
La cosa, es que esta mente loca, loca, que se cubre con unos rulos que se desvanecen con la húmedad pensaba en lo mucho que me gustaría tener un amante, una persona que me haga vibrar desde lo prohibo, en que sufra por mi (sí, así de cuática), son fantasías que invaden desde mi lado más malévolo. Debo reconocer que una vez lo intenté, pero no sé si era más fome el amigo especial o el novio ... un rotundo fracazo, aunque eso pasado pisado, ahora más madura sólo lo soñaría, no podría intentarlo, mis valores y mi capacidad de enrrollarme tan facilmente me lo prohiben y obvio el amor que siento por él (sonó feo dejar eso en último lugar).
Ay! esta vida con sus altos y bajos, me voy a marear...
Está lloviendo y en verdad no me gusta la lluvia, solía ser agradable cuando poseía ciertos cuadros depresivos y amaba el frío (millones de años atrás), pero desde que tengo conciencia social me carga, pienso en todas las personas que perdieron su casa con el terremoto o que siempre han vivido en la calle, incluso me angustian los perritos abandonados.
Y claro, la vida no es como uno siempre la imagina, ni como la muestran las películas de Disney. La vida es difícil, sin embargo no por eso es amarga, ni tortuosa. Soy feliz, sí lo puedo gritar a los cuatro vientos, mi vida es maravillosa y estoy agradecida por los momentos y oportunidades que se me han dado, esto no quita que no tenga problemas, pero mi visión es algo particular.
Ahora tengo sueño y no recuerdo muy bien porqué me dirigí al blog, sé que algo debía escribir, pero me fui por las ramas. Ah! muy bien muchacha, lo he recordado.
El otro día iba saliendo del trabajo cuando recibí la llamada de un personaje que denominaré con la letra "x", por qué "x"? porque es demasiado irrelevante en mi vida. Por esas cosas del destino estabamos relativamente cerca, así que decidimos juntarnos. Mientras caminabamos y conversabamos, lo único que se repetía en mi mente, cual pájaro cu-cú era "Dios este hombre que tiene el ego alto". Se autodenominaba como algo espectacular, digno de perdonar cualquier traición sólo por el hecho de ser él. Cuento corto me aburrí y me fui.
¿Qué tendrá esa gente en la cabeza? Aquellos que se sienten "superiores" siendo que son tan comunes que pasan por quiltros.
No soy buena escritora, ni tampoco pretendo serlo, sólo quiero escribir cuando aquella "inspiración" provega de lo más profundo de mis entrañas, cuando la necesidad me carcoma los dedos y sea mi alma la que vomita indesconsiderablemente sobre la web.
Pienso que no soy la única que se esconde tras el anonimato para poder ser sincera por unos momentos, sin sentir que alguien me juzga o me sepulta con una mirada directa y penetrante.
¿Por qué cree este blog? En verdad creo que el tiempo me lo dirá, sino solamente quedará botado en el olvido.
¿Por qué vulgar destino? Una frase que siempre ha estado en mi subconciente, todo empezó por una canción (sí, a veces me gustaría que la vida fuese un musical) y pienso que la vida tiene paradas tan comunes y corrientes que sólo de esas debemos aprender y no estancarnos quedándonos ahí pensando que algo cambiará y hará ese destino especial. Y es por esto, porque todos tenemos un destino vulgar en algún momento es el nombre de este blog.
Que más agregar, ahora no lo sé, veo programas vanales que me desconcentran.
Amante de las series y deseosa de que la vida sea un musical, sueño con plasmar mis pensamientos más privados en un medio tan público desde el anonimato.
(Imagen: Pushing Daisies)